Mayagüez, la Catedral y la historia de su catolicidad
Juan G. Lagoa González
Prólogo
Mayagüez hunde sus raíces en la historia y emerge de ella rica cultura y tradiciones que conforman lo que hoy somos. Venimos como fruto de un largo trayecto de sacrificios, vivencias, hechos notables y huellas que se pierden en el caminar de los siglos. Puerto Rico nació católico hace 500 años y en su litoral oeste, por una de sus playas, se clavó la cruz, que representó la llegada del Evangelio, en 1493. Así, en 1525, con la fundación franciscana de la Ermita de la Inmaculada Concepción, en el hoy conocido barrio del Espinar, en el pueblo de Aguada; y el eventual derramamiento de la sangre, de cinco de los ocho frailes franciscanos fundadores, en 1529, pusieron de manifiesto, que en Puerto Rico también, la sangre de mártires es semilla de cristianos. Desde el primer asentamiento humano post-colombino en esta región de la Isla; sea en 1506 por las tierras de Añasco o 1510 por las tierras de Aguada y el feliz establecimiento en 1573 en las Lomas de Santa Marta, del hoy San Germán, la vida de los moradores de estas tierras no puede desligarse de la acción pastoral de la Iglesia Católica. Cuándo para la década de 1560, ocurren las mariofanías monserrativas, otro vínculo viene a unirse a la fe de quienes habitaban estas tierras: la devoción a la Madre de Dios, la Virgen María, bajo las diversas advocaciones.
La devoción a la Virgen de la Candelaria, excelsa patrona de Mayagüez, viene como consecuencia de una tradición, de una cultura, de una fe vivida y experimentada con consecuencias fantásticas sobre la vida de quien en ella ha puesto su confianza. Aquí no ha sido necesario un milagro, una aparición o un acto sobrenatural para evidenciar la fe, ha bastado una identificación con la vida de María, para con ello llegar a invocarla, amarla y venerarla.
A continuación, veamos brevemente el desarrollo, no solo de la planta física, a lo largo de los siglos, sino también, el desarrollo de la espiritualidad de los que han hecho posible que el edificio que alberga el Templo, testifique con su grandiosidad y belleza, la magnanimidad con que Dios ha premiado a los hijos de esta noble tierra mayagüezana.
Un lugar llamado Mayagüez
Es sabido que el vocablo “Mayagüez” proviene de la lengua taína y que significa lugar de abundantes aguas. No aparece mención alguna hasta 1571, cuando el cosmógrafo y cronista Don Juan López de Velazco, reseña en su libro, “Geografía y descripción universal de las Indias”, que en la costa occidental de Puerto Rico, después de doblar al Cabo Rojo, volviendo al norte, había un pueblo que llamaban la Piña y otro más adelante, al que llamaban Mayagüez…, así, también, la existencia de un pequeño puerto en la zona, llamado, Puerto de Palmas; el cual aparece en 1575, en el mapa de Don Juan Escalante de Mendoza. Como dato curioso, añade el Lic. Cedó, que el escudo de Armas de la ciudad de Mayagüez, lleva como imagen gráfica, el fondeo de una carabela española, cerca de una desembocadura de río, franqueada por seis palmas reales, tres a cada lado.
Los Canarios traen la devoción de la Virgen de la Candelaria
La inmigración de Canarias a la Isla no es de extrañar ya entre 1564 y 1575, el obispado de Puerto Rico, don Juan López Agurto, natural de estas Islas, incentivaba dicha inmigración. Don Diego de Torres Vargas en la descripción que hace de la Isla de Puerto Rico, el 23 de abril de 1647, indica: “La Virgen de la Candelaria ha hecho aquí algunos Milagros… Pero como no están comprobados no me atrevo a ponerlos por verdaderos”. La devoción a la Virgen de la Candelaria va creciendo al mismo ritmo que crecían las inmigraciones provenientes de las Islas Canarias. El 30 de octubre de 1666 el gobernador de Puerto Rico, Don Jerónimo Velasco, solicita al rey embarque hasta cinco familias para venir a establecerse en Puerto Rico, a través de los navíos que llegarían hasta la Isla de Cuba. En 1678 se dispuso que todo navío que saliese de la Islas Canarias hasta las Antillas, tenía que transportar hasta cinco familias, las que gozarían de no pagar el impuesto de alcabala, hasta diez años. En 1692, fue nombrado gobernador de Puerto Rico, el Sargento Mayor de Tenerife, Don Juan Fernández Franco y con él, llegaron varias familias de apellidos como: Marrero, Morales, Vera, Mora, Amador, Correa, Acosta, Osorio, Moya, Alonso, Lorenzo y Martínez entre otros. No aparece otra mención del pueblo en la historia del país sino hasta 1702, cuando en el puerto de Mayagüez, fue apresada por Don Juan Domínguez Basó, una balandra con contrabando holandés. Nuevamente, Mayagüez se vuelve a mencionar en 1729, cuando el fraile, Obispo de Puerto Rico, Don Sebastían Lorenzo Pizarro, Monje de la Orden de San Basilio, visita pastoralmente el caserío a orillas del río Mayagüez, encontrando ya una ermita con la advocación de Nuestra Señora de la Candelaria. Lo más probable, es que dicha ermita se encontrase dentro de una hacienda y estuviera dedicada al culto privado. Con relación a la primera imagen de la Candelaria que se veneró antiguamente en Mayagüez, fue de vestir, similar a la que hay en Tenerife y el traje era costeado por el Ayuntamiento. Así lo atestigua el libro de actas del Ayuntamiento de 1882, y el sello antiguo de la Parroquia.
Sobre la fundación de Mayagüez y edificación de su Iglesia
El 19 de Julio de 1760, Don Faustino Martínez de Matos, presenta a nombre de los habitantes asentados en las orillas del río Mayagüez, una solicitud para fundar el pueblo.
Este pueblo llevaría el nombre de Nuestra Señora de la Candelaria en la ribera de Mayagüez. El 30 de Julio del mismo año, el gobernador de entonces, Don Esteban Bravo de Rivero, da curso afirmativo al decreto que da paso a la fundación del pueblo. El 21 de agosto de 1760m se elige el sitio y los vecinos se comprometen a la fábrica del templo. Se escogen 40 varas de longitud por 17 de latitud.
El 18 de septiembre de 1760 Don Faustino Martínez logra los requisitos necesarios y se le extiende la licencia fundacional del pueblo. Quedó establecido también que el cura párroco ganaría 285 pesos anuales y el sacristán 25. Fue designado primer párroco de la nueva parroquia, Don Miguel Rodríguez Feliciano, el cual hacía oficio en la parroquia de San Germán de Auxerre. En el oficio del Dr. Nicolás Quiñonez, canónigo de la Santa Iglesia Catedral de San Juan, con fecha del 20 de octubre de 1760, expresa “que habiendo visto los autos con la pretensión de los fundadores del nuevo pueblo de Nuestra Señora de la Candelaria, y patrocinio de San José, que está ubicado en la ribera de Mayagüez, certificaba el nombramiento del presbítero Miguel Rodríguez”. Cabe señalar que los alrededores de la ermita o iglesia parroquial, incluso su interior, se convertían en el cementerio de la comunidad, por ser esto una tradición antiquísima. Por esta razón, la iglesia luego, no tenía piso estructural, sino que se sostenía sobre murallas y el suelo estaba cubierto por unas losas cocidas, llamadas losas canarias.
Sobre la edificación del Templo
A los tres años de la fundación se terminó la construcción en madera del primer templo. La Iglesia Parroquial en mampostería, se concluyó en 1780. En su arquitectura, como era usual para la época, probablemente llevara dos torres en su fachada frontal. En 1830 se procedió a la construcción de una nueva iglesia, con 58 varas de longitud por 28 de latitud con tres naves y ocho laterales. Esta obra se complete en 1836, contaba además con dos torres octagonales, colocándose en una el reloj público y en la otra el campanario. Ese mismo año, ya el pueblo convertido en villa, por real decreto de Isabel II, regente de la reina Doña María Cristina de Borbón, cuenta en su caserío con 700 casas.
Esta iglesia fue intervenida a través de los años en su planta física, ya fuera por necesidades de espacio o desastres naturales. Un rayo daño la torre derecha en 1854. Nuevamente el edificio es restaurado en su totalidad para 1870. No hay otra intervención mayor hasta 1918, cuando el terremoto de San Fermín, el 11 de octubre, el cual destruyó una de las torres y dejó seriamente afectada la otra. De este modo; y para evitar un accidente peor, hubo que restaurar la fachada completa y reforzar la estructura, dinamitando incluso, lo que quedaba de las torres. En dos años, quedó nuevamente lista la iglesia para su uso. El arquitecto Luis Pericier, realizo el diseño y el ingeniero Luis F. Nieva levantó la obra, bajo la dirección del Párroco el Padre Jonh Lynch. Lamentablemente la obra quedó incompleta, pues se había establecido que llevaba tres torres y por ordenanza municipal debería estar concluida en un plazo no mayor de diez años. Esto no fue posible por el costo alto de los materiales y la carencia de recursos económicos e interés, para realizar el trabajo.
Al paso del tiempo, varios diseños de altar, en diferentes años, decoraron el templo parroquial. También cabe señalar, que la bóveda del techo central estaba pintada con la imagen del Cordero recostado sobre el Libro de los siete sellos, según la descripción en el libro del Apocalipsis. Así mismo, había otras pinturas en las paredes posteriores y del altar mayor.
La creación de la nueva diócesis en la provincia eclesiástica de Puerto Rico es certificada en la Bula “Qui Arcano Dei” del Papa Pablo VI, el 1 de marzo de 1976. El Templo Parroquial fue erigido en Catedral, como consecuencia de la elección de Monseñor Ulises A. Casiano Vargas, como primer Obispo de la nueva Diócesis de Mayagüez.
Monseñor Casiano, inicia la última y más importante restauración de la estructura de la Catedral de Mayagüez, comenzada en agosto del año 2002; a un costo aproximado a los 4 millones de dólares y finalmente reinaugurada el 2 de enero de 2004. El arquitecto de la obra fue Carlos Juan Ralat.
Relación del Cuerpo de Bomberos y la Virgen de la Candelaria
El 9 de enero de 1846, se inaugura el Cuerpo de Bomberos de la ciudad, y no sabemos si desde entonces, es costumbre el que la patrona de la ciudad: La Virgen de la Candelaria, sea cargada o escoltada, o tuviere como guardia de honor, a tan benemérito cuerpo, en su fiesta patronal. Lo que sí sabemos es que actualmente, la costumbre de procesionar a la patrona sobre el coche de bombas, es la peculiaridad más notable que destaca a Mayagüez de otras ciudades, que celebran la misma patrona. Es probable, que como es costumbre para esta época del año, y por la cantidad de incendios que ocurren en la zona, se le ocurriese, a algún parroquiano, invocar a la Virgen de la Candelaria, para recibir su patrocinio.
Sobre las congregaciones religiosas en Mayagüez
La administración de la parroquia estuvo en manos de los sacerdotes diocesanos desde 1760 hasta 1902, cuando el Padre Manuel Montes, mayagüezano, entregó la administración a los padres Redentoristas, por instrucciones del Obispo de Puerto Rico, James Blenk, en la persona del padre William Licking, C.S.S.R., quien era el provincial de la Orden y Charles Sigl, C.S.S.R., el 29 de septiembre de 1902, haciéndose oficialmente el 8 de diciembre de 1902. Desde entonces, hasta el 1 de mayo de 1989, la historia de la Iglesia que peregrine en Mayagüez estaría directamente relacionada a la Congregación de los Padres del Santísimo Redentor, ( C.S.S.R.) . En 1989, Mons. Angel Latre Corona, assume en representación de los sacerdotes diocesanos, nuevamente, la administración de la ya Catedral, La Candelaria.
Las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl, cuya presencia consta en Mayagüez desde 1864, venidas de España, las primeras llegaron para la atención a los enfermos, en el Hospital San Antonio. En 1895, son requeridas, otro grupo de ellas para la atención y cuido de los ancianos y desamparados, en el Asilo de Pobres. En dicho Asilo de Pobres, como se le conocía y que se quisiese gestar desde 1885, fueron atendidos física y espiritualmente, muchos hijos e hijas de esta ciudad. Allí, prevalece todavía, la Capilla que para esta congregación religiosa y para la atención de las almas a ellas encomendadas, se hizo construir en 1895.
Hoy todavía, las Hijas de la Caridad, continúan aportando a la educación católica en Mayagüez, con el Colegio La Milagrosa, fundado en febrero de 1901, siendo el más antiguo y que aún está en funciones.
Llegaron a la ciudad las Hermanas de Emmitsburgh en Maryland, quienes pertenecían también a las Hijas de la Caridad, de San Vicente de Paúl, para atender desde el 1904, la Academia Inmaculada Concepción y luego en 1924, al Colegio del Carmen, en la Playa de Mayagüez, que sirvió hasta el 1998. Entre las hermanas, destaca la labor de Sister Mary Padden Cassin, fundadora de los comedores escolares en Puerto Rico.
Otro grupo que colaboró eficazmente en los trabajos de la pastoral de los enfermos fueron las Siervas de María. Llegaron a la ciudad de Mayagüez, el 15 de septiembre de 1897. De hecho, el hoy Hotel Plata, lleva sobre su fachada frontal, el escudo de esta Congregación, señalando así, para la historia el lugar donde iniciaron su apostolado.
Hijos de esta Iglesia
La Diócesis de Mayagüez es fecunda en vocaciones para la Iglesia y sobresalen entre ellos, varios obispos; entre los que podemos mencionar a: S.E.R Mons. Luis Cardenal Aponte Martínez, primer cardinal puertorriqueño, Obispo de la Diócesis de Ponce y posteriormente de la Arquidiócesis de San Juan. Natural de Lajas, de donde también es el primer Obispo de la diócesis de Mayagüez, Mons. Ulises A. Casiano Vargas.
Menciono también a Mons. Miguel Rodríguez, C.S.S.R. (QEPD), quien fuera el Segundo Obispo de la Diócesis de Arecibo, y a Mons. Ricardo Suriñach, sexto Obispo de la Diócesis de Ponce; ambos hijos de la parroquia la Candelaria de Mayagüez. Y finalmente, Mons. Fremiot Torres Oliver, hijo de la ciudad de Las Lomas y quinto Obispo de la Diócesis de Ponce.
En cuanto a la hoy Catedral, hay que señalar que cuatro de sus párrocos fueron promovidos al episcopado: Alloysius Willinger (1886-1973) segundo Obispo de Ponce, James McManus (1900-1976) tercer Obispo de Ponce, Edwar Harper (1910-1990), primer Obispo de Saint Thomas, Isalas Virgenes, Ronald Connors (1915-2002) Obispo de San Juan de la Maguana, República Dominicana, todos ellos de la orden del Santísimo Redentor.
Hechos Históricos Importantes
Esta Parroquia es madre de todas las demás Parroquias del pueblo de Mayagüez. De ella han salido 8 Parroquias adicionales para poder atender las necesidades de esta comunidad mayagüezana.
En este templo recibieron el bautismo el ilustre prócer puertorriqueño Don Eugenio María de Hostos el 12 de abril 1839, y Doña Ama Mariana Bracetti Cuebas el 29 de agosto de 1825.
Aquí contrajo nupcias Don José de Diego el 10 de noviembre de 1900.
En este templo están enterrados los fundadores del Pueblo de Mayagüez: Don Faustino Martínez y Don Lorenzo Martínez Matos.
En la pila bautismal de esta iglesia el Dr. Ramón Emeterio Betances y Don Segundo Ruiz Belvis, los abolicionistas, compraban los niños de los esclavos cuando eran bautizados para reintegrarlos a esta sociedad.
Alabanza a Dios…
Patrimonio de un Pueblo
Datos Relevantes de la Obra
Esta obra se ha realizado siendo Obispo de Mayagüez, SER Mons. Ulises Casiano Vargas y Párroco de la Iglesia Catedral Mons. Héctor Rivera Ramos. La misma se realizo en dos años y tres meses. Podemos resaltar el trabajo de sus ejecutores:
Arquitecto: Sr. Carlos Juan Ralat
Contratista: Sr. Rafael Ramírez, FESCO
Retablos, Altares, y Vitrales: Talleres de Arte Granda
Campanario: Campanas Quintana
Frotón y laterals: Sr., Edgar Vega
Inspector: Sr. Fernando Ramírez
Mobiliario: Sr., Jesús Ruiz
La Nueva Fachada
El arquitecto Carlos Juan Ralat fue comisionado para diseñar los arreglos que se harían al Templo. Se tomó como modelo las propuestas que se presentaron luego del terremoto y la caída de las torres. En aquel entonces, las torres debieron haberse reconstruido, pero problemas económicos impidieron la labor.
Siguiendo aquellas ideas, las estructuras de otras iglesias de antigüedad y las normas litúrgicas actuales se procedió con este diseño que hoy se levanta en la ciudad de Mayagüez.
Sin embargo, es importante señalar que las paredes del templo permanecen iguales, algunas se reforzaron según la necesidad, y el frente se modificó conforme lo requería el proyecto.
Un Retablo: Una historia contada
La ciudad de Mayagüez se fundó bajo el título de “Pueblo de Nuestra Señora de la Candelaria”. Quedó así bajo el patronato y la protección maternal de María Santísima. Este retablo, obra de los Talleres de Arte Granda, recoge la devoción de esta ciudad por su Patrona. Construido de cedro y bronce, las imágenes que lo adornan recogen momentos significativos en la vida de María.
En el cuadro inferior izquierdo encontramos a la Virgen Niña, junto a San Joaquín y Santa Ana. En el superior del mismo lado recibe el saludo del ángel Gabriel y por el sí de María se encarna el Salvador. Al lado inferior derecho contemplamos el desposorio de María con José. Arriba apreciamos la adoración de los Magos a Jesús hecho niño. El cuadro inferior del centro recoge el taller de Nazaret; allí, en el modelo de familia, crece Jesús y cada cual se santifican en su labor. El cuadro principal es la Presentación del Niño en el Templo, fiesta litúrgica que se celebra el 2 de febrero, fecha en que conmemoramos a nuestra Patrona. Todo el conjunto queda Coronado por el Calvario; que con su cruz Jesús nos ha salvado y desde ella nos atrae hacia El.
El Altar: mesa de la Alianza
La alianza de Dios con su pueblo quedó sellada por la sangre del Cordero ofrecido en sacrificio. En Jesucristo queda sellado para siempre un nuevo pacto: El es sacerdote, víctima y altar. Sobre éste, se renueva cada día su entrega. Su sangre derramada y su cuerpo ofrecido en alimento nos congrega al banquete del nuevo pueblo de Dios. El arca de la alianza que llevaban los israelitas contenía juntos las tablas de la ley y el maná. En Jesucristo tenemos una nueva ley, el amor, y un nuevo alimento, El mismo, que se ofrece para la vida del mundo.
Esta reconstrucción tiene lugar en un momento específico de la historia de nuestra Iglesia Diocesana y Universal. Somos parte del gran pueblo de Dios que camina por el mundo guiado por el sucesor de Pedro y vicario de Cristo en la tierra, el Papa. En comunión con él y como sucesor de los Apóstoles tenemos a nuestro Padre y Pastor de la Iglesia local el Obispo.
En muestra de afecto hacia nuestro Santo Padre y nuestro Obispo, sus escudos personales se encuentran en los extremos superiores del retablo, el del Obispo a la izquierda y el del Papa a la derecha. El escudo del Obispo se divide en dos partes: la izquierda recoge el escudo diocesano marcado por signos que representan la llegada de la fe a nuestra Isla, a la ciudad de Mayagüez y la Virgen de la Candelaria. Al lado derecho están sus insignias personales que reflejan su afecto particular por María, San José y su afición a la música. El escudo papal se enmarca sobre la corona y las llaves, signo de la autoridad de Pedro. El cuadro azul con la cruz y la letra M, signo de María, son las insignias de Juan Pablo II, que culminan con la frase: “Todo tuyo”, dedicada a la Virgen.
Iglesia Catedral: Sede del Obispo y Casa de la Familia Diocesana
La palabra Catedral tiene su origen en la Cátedra, el lugar desde donde se enseña y se gobierna. Esta es la doble función del Obispo, que es Padre y Pastor de la Iglesia Diocesana. Por ser esta su Iglesia particular es aquí donde tiene su sede, donde ejerce su magisterio. Desde aquí acoge a toda la familia de la diócesis, por eso esta Iglesia es la madre de las demás parroquias. Bajo el retablo encontramos la silla en donde solo él u otro Obispo presiden las celebraciones litúrgicas. La sede es signo de autoridad apostólica y de su misión de ser maestro de la buena doctrina y modelo de la caridad.
Nuestra Catedral quiere ser un lugar de encuentro con la comunidad, la casa de la gran familia de los hijos de Dios. Quiere ser el signo físico y externo de la Iglesia verdadera construida con piedras vivas, el Cuerpo Místico del que todos somos miembros. Es el lugar de acogida y de abrazo fraterno, donde se enciende la fe, se anime la esperanza y se viva la caridad. Además lugar de encuentro cultural y espiritual de los hijos de esta Diócesis.